lunes, 27 de agosto de 2012

La distrofia endoepitelial de Fuchs vinculada al espesor de la córnea

Un reciente estudio publicado en Archives of Ophthalmology indica que existe un vínculo entre el grado de severidad de la distrofia endoepitelial de Fuchs y el espesor de la parte central de la córnea. La distrofia endoepitelial o endotelial de Fuchs es la patología más habitual reportada en USA como causa para realizar un trasplante de córnea y siendo más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque muestra evidencias de heredabilidad, también existen casos esporádicos. Se suele diagnosticar en pacientes con edades comprendidas entre los cuarenta y cincuenta años y con detrimento de la visión manifestado al alcanzar los sesenta o setenta años.

 Esta enfermedad afecta a las células endoteliales oculares y/o a la capa posterior de las células de la córnea que participan en el mantenimiento de su espesor. La investigación indica que la córnea se vuelve más gruesa y se hincha desde las primeras etapas de la enfermedad a diferencia de anteriores afirmaciones que indicaban este suceso como de inicio tardío. Una de las conclusiones de este estudio es la que indica que los oftalmólogos deben supervisar a los pacientes desde etapas tempranas y proponer tratamientos que prevengan la aparición de cicatrices que podrían producir efectos negativos sobre la visión. Jonathan Lass, uno de los autores del estudio, de la Case Western Reserve University (OH, USA) explica los resultados desde una perspectiva clínica indicando que "es importante que si se padece esta enfermedad se revisar y evalúe el espesor de la parte central de la córnea de forma periódica. Si la visión disminuye a corto plazo, el oftalmólogo debe determinar si esta pérdida deriva de la córnea o de una catarata concurrente, ayudando en la decisión de intervenir de forma más temprana bien con cirugía de catarata o con trasplante de córnea, o bien a no intervenir y continuar con el seguimiento de la progresión de la enfermedad. A largo plazo, podría ser una forma de determinar la intervención farmacológica sobre un conjunto concreto de genes, que pueden ser la causa de esta patología."

Hemin Chin, del National Eye Institute (MD, USA) y director del programa, explica los beneficios prácticos de este estudio afirmando que "estos hallazgos permiten la posibilidad de mejorar la atención al paciente que padece distrofia epitelial de Fuchs, una enfermedad ocular a menudo dolorosa que puede ser difícil de tratar. Los médicos ahora disponen de una importante herramienta para controlar esta enfermedad y determinar cuándo se justifica la intervención quirúrgica, especialmente en el caso de las cataratas."

Fuente: Kopplin LJ, Przepyszny K, Schmotzer B et al. Relationship of Fuchs’ endothelial corneal dystrophy severity to central corneal thickness. Arch Ophthalmol. 130(4), 433–439 (2012).

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